Puebla celebra la inauguración del Mundial en el Zócalo pese a alto costo del evento

Este jueves 11 de junio de 2026, cientos de poblanos se congregaron en la Fan Zone instalada en el Zócalo de la capital para disfrutar la ceremonia inaugural de la Copa del Mundo 2026, el primer Mundial organizado conjuntamente por México, Estados Unidos y Canadá.

El Gobierno de Puebla y el Ayuntamiento capitalino habilitaron este espacio con pantalla gigante, sonido, actividades recreativas y áreas de convivencia, con la intención de convertir al Centro Histórico en el principal punto de reunión para los aficionados durante los 39 días que durará el torneo.

Sin embargo, esta celebración también ha puesto en evidencia el elevado costo que implica transmitir legalmente el Mundial en espacios públicos. Aunque las autoridades poblanas no han revelado la cifra exacta invertida en la Fan Zone, reconocieron que los derechos de transmisión representan “varios millones de pesos”. Por esta razón, descartaron instalar pantallas en otros municipios o puntos de la ciudad, buscando así un uso responsable de los recursos públicos.

La magnitud del gasto se comprende mejor al comparar con lo ocurrido en Tlaxcala, donde el gobierno estatal canceló hace pocos días la instalación de pantallas gigantes para el Mundial, debido a que el costo total, incluyendo derechos de transmisión, pantallas, carpas, audio, seguridad y logística, rondaba los 60 millones de pesos. Antonio Martínez Velázquez, coordinador de Comunicación Social de Tlaxcala, explicó que sólo los derechos de transmisión ascendían a cerca de 40 millones de pesos.

La administración de la gobernadora Lorena Cuéllar consideró que destinar tal cantidad a un evento de entretenimiento masivo era injustificable frente a otras necesidades públicas, optando por redirigir esos recursos a infraestructura y obras prioritarias.

En contraste, Puebla decidió apostar por sumarse a la celebración mundialista, ofreciendo acceso gratuito a los asistentes y fomentando un ambiente festivo que reunió a familias, turistas y aficionados vestidos con los colores nacionales.

Este esfuerzo, aunque costoso, refleja la voluntad de preservar espacios de convivencia social en el corazón de la ciudad, buscando que el Centro Histórico recupere su función como punto de encuentro ordenado y funcional, en medio de una urbe que cada vez enfrenta mayores retos de saturación y movilidad.

Así, Puebla vive el Mundial con la esperanza de que estas iniciativas contribuyan a descongestionar las calles y a fortalecer el tejido social, sin perder de vista la responsabilidad en el manejo de los recursos públicos.

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