Durante la noche del miércoles 17 de junio de 2026, un ataque masivo con drones ucranianos logró penetrar las defensas rusas y alcanzó un complejo de refinerías en el sureste de Rusia, específicamente en el polígono industrial de Kapotnia, en la región de Moscú. Este sitio ya había sido blanco de un ataque similar el martes 16 de junio, cuando un dron ucraniano provocó un incendio tras ser derribado por las fuerzas rusas.
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, informó a través de su cuenta de Telegram que, a pesar de los esfuerzos de la defensa aérea, varios drones consiguieron impactar la refinería de petróleo, generando incendios visibles en la capital rusa. Además, señaló que los restos de uno de los drones derribados cayeron sobre un centro comercial cercano al polígono industrial, lo que añade preocupación sobre la seguridad civil en la zona.
Según las autoridades, más de 190 drones fueron abatidos durante la noche, cifra que convierte este ataque en el más intenso sufrido por Rusia en los últimos dos años, según reportó la agencia local Tass. El gobernador de la región de Moscú, Andréi Vorobiov, advirtió también sobre daños en otras infraestructuras dentro del territorio que rodea la capital.
En paralelo, se reportaron 60 drones derribados en la región de Briansk y otros 60 en la sureña Rostov, donde lamentablemente una persona perdió la vida y dos más resultaron heridas en la ciudad de Gúkovo. El Ministerio de Defensa ruso informó que, en total, se interceptaron 555 drones ucranianos de ala fija en diversas regiones, incluyendo Astraján, Bélgorod, Volgogrado, Vorónezh, Vladímir, Kaluga, Kursk, Lípetsk, Oriol, Smolensk, Tambov, Tula, Riazán y la región de Moscú.
También se reportaron derribos de drones en la península de Crimea, anexionada por Rusia en 2014, y en el mar de Azov. Durante la misma noche, se activaron alertas por amenaza de misiles en varias regiones del país, incluyendo por primera vez la región de Nóvgorod, situada entre Moscú y San Petersburgo.
Cabe recordar que el martes 16 de junio, la defensa rusa comunicó haber derribado 172 drones provenientes de Ucrania, lo que evidencia la persistencia y la intensidad de estos ataques en los últimos días.
Este escenario de constante agresión aérea pone en evidencia la complejidad del conflicto y la vulnerabilidad de infraestructuras clave, mientras la población civil y las autoridades enfrentan las consecuencias de una guerra que parece no encontrar fin.