La Secretaría de Cultura federal, encabezada por Claudia Curiel, emitió un comunicado en el que demandó el retiro inmediato de 33 piezas arqueológicas mexicanas que forman parte del catálogo de la subasta “Tribal Addiction”, programada para este miércoles 24 de junio en la casa Millon de París.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) determinó que estos objetos son parte integral del patrimonio cultural de México, por lo que su venta contraviene las leyes nacionales de protección de bienes arqueológicos.
La secretaria Curiel calificó estas acciones como un acto de responsabilidad de Estado, orientado a preservar la memoria histórica y la riqueza de las identidades nacionales bajo el lema “Mi patrimonio no se vende”.
La subasta, organizada por Millon & Associés, incluye 54 lotes con piezas arqueológicas provenientes de culturas prehispánicas como la maya, olmeca, teotihuacana, mexica, totonaca y chontal. Se espera recaudar alrededor de 168 mil euros, equivalentes a más de 3 millones de pesos mexicanos.
Entre los objetos más valiosos destacan una máscara teotihuacana, una estatua totonaca veracruzana que representa a un jugador de pelota y un hacha doméstica de origen maya.
Las autoridades mexicanas hicieron un llamado a la sensibilidad de la casa de subastas para que desista de comerciar con estos objetos, que representan el legado histórico de los pueblos originarios de México.
El destino de estos lotes permanece bajo el escrutinio de las instituciones culturales mexicanas, que mantienen una postura firme en la defensa y recuperación de la soberanía arqueológica del país en el extranjero.
Estas gestiones forman parte de la estrategia internacional que la Secretaría de Cultura ha intensificado durante el último sexenio, logrando la repatriación histórica de miles de piezas mediante la campaña permanente “Mi Patrimonio No Se Vende”.
Desde 2018, el gobierno mexicano ha recuperado aproximadamente 16 mil 500 piezas culturales, combatiendo subastas en ciudades como Nueva York, París y Roma, donde se ofrecían objetos robados o pertenecientes al patrimonio nacional, además de fortalecer demandas ante gobiernos extranjeros para su devolución.
Este esfuerzo constante refleja el compromiso por preservar el legado cultural que define la identidad de México, un patrimonio que no debe ser objeto de comercio ni pérdida para las generaciones presentes y futuras.