Un nuevo episodio de tensión sacude al Ayuntamiento de Acatlán de Osorio, al ser señalado Uriel Paniagua Vargas, subdirector de Servicios Públicos Municipales y cuñado de la presidenta municipal Guadalupe Bárcenas, como presunto responsable de una agresión física y disparos de arma de fuego durante una riña ocurrida la noche del sábado pasado.
Habitantes de la localidad denunciaron que, en el incidente, el funcionario municipal golpeó a un hombre y realizó detonaciones, mientras que elementos de la Policía Municipal habrían incurrido en omisiones al atender el caso. Además, se reportaron obstáculos para presentar la querella formal ante la Fiscalía General del Estado, lo que ha generado inquietud entre la población.
Este suceso adquiere una relevancia política mayor, pues se produce apenas dos días después de que el 8 de junio el Cabildo de Acatlán aprobara solicitar al Congreso del Estado la destitución y eventual revocación de mandato de la alcaldesa Guadalupe Lucero Bárcenas. La solicitud se fundamenta en señalamientos de irregularidades administrativas, falta de transparencia, manejo cuestionable de recursos públicos y acusaciones de nepotismo dentro del gobierno municipal.
Los regidores también han expresado inconformidades por dificultades para acceder a información financiera, presuntos abusos de funcionarios y deficiencias en el funcionamiento de diversas áreas de la administración local.
La denuncia contra un familiar directo de la alcaldesa vuelve a colocar bajo la lupa a esta administración, que atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el inicio de su gestión.
Las víctimas del incidente han señalado resistencia para que su denuncia avance y cuestionan la actuación de las corporaciones municipales, lo que ha motivado que diversos sectores exijan que la investigación sea atraída y realizada con imparcialidad por autoridades estatales, para evitar sospechas de protección política.
Hasta el momento, el Ayuntamiento no ha emitido un posicionamiento oficial sobre las acusaciones contra Uriel Paniagua Vargas, pero la relación familiar con la presidenta municipal y el cargo que ocupa hacen que el caso sea especialmente sensible.
Por su parte, la alcaldesa Guadalupe Bárcenas ha rechazado las acusaciones en su contra y sostiene que se trata de una campaña de desgaste político impulsada por sus adversarios. Sin embargo, el nuevo escándalo aumenta la presión sobre una administración ya cuestionada y bajo escrutinio político sin precedentes en la Mixteca poblana.
Mientras las víctimas buscan formalizar la denuncia y obtener justicia, crecen las exigencias para que se esclarezca si hubo abuso de poder, encubrimiento institucional o trato preferencial por el parentesco con la alcaldesa.
La principal interrogante que permanece es si las autoridades actuarán con la misma firmeza que aplicarían contra cualquier ciudadano o si el vínculo familiar pesará más que la ley.
Para quienes deseen conocer más detalles, está disponible un video del incidente en el siguiente enlace: https://x.com/LaHoraMX/status/2064728371582361677/video/1