Corte Suprema de Estados Unidos ratifica prohibiciones a atletas transgénero en deportes femeninos escolares

El martes 30 de junio de 2026, la Corte Suprema de Estados Unidos confirmó, en una decisión dividida de 6 votos contra 3, las leyes estatales que prohíben la participación de atletas transgénero en competencias femeninas escolares. Este fallo representa un revés significativo para los derechos de las personas LGBTQ+ y afecta directamente a las legislaciones de West Virginia e Idaho.

La resolución, redactada por el juez Brett Kavanaugh, sostiene que estas leyes no violan ni la 14.ª Enmienda de la Constitución, que garantiza la igualdad ante la ley, ni el Título IX de las Enmiendas Educativas de 1972, que prohíbe la discriminación por sexo en el ámbito educativo. En sus palabras, “la Constitución y el Título IX no exigen una transformación de los deportes femeninos y para niñas en todo Estados Unidos”.

Aunque el juez expresó respeto hacia las niñas y mujeres transgénero que desean competir, afirmando que “su deseo de competir merece respeto” y que no deben ser “marginadas ni vilificadas”, el fallo mantiene las restricciones vigentes en los estados mencionados. Se prevé que esta decisión tenga repercusiones en al menos otros 25 estados con prohibiciones similares.

Este fallo se suma a una serie de decisiones recientes de la Corte Suprema, cuya mayoría conservadora es de 6-3, que han limitado derechos para las personas transgénero. En 2025, el tribunal confirmó leyes que prohíben tratamientos de transición de género para menores; a principios de este año, respaldó a padres que objetaban políticas estatales de protección a estudiantes transgénero; y en 2025 permitió mantener políticas federales restrictivas en las Fuerzas Armadas y en documentos oficiales.

Cabe destacar que en 2020 la Corte emitió un fallo que protegía a las personas transgénero contra la discriminación laboral, una decisión que hoy parece una excepción en el contexto actual.

Los casos que motivaron esta resolución corresponden a Becky Pepper-Jackson, de 16 años, estudiante de segundo año de preparatoria en West Virginia, quien ha recibido bloqueadores de la pubertad y tratamiento con estrógeno, y ha competido en pruebas femeninas de campo traviesa, lanzamiento de bala y disco; y Lindsay Hecox, de 25 años, estudiante universitaria en Idaho, que ha recibido tratamientos para suprimir la testosterona y con estrógeno, y que intentó sin éxito integrarse a equipos femeninos universitarios de atletismo y campo traviesa.

La ley de West Virginia, promulgada en 2021, define el sexo “basado exclusivamente en la biología reproductiva y la genética al nacer”, estableciendo que una mujer es quien fue determinada como femenina al nacer. De manera similar, la ley de Idaho, aprobada en 2020, prohíbe que estudiantes del sexo masculino participen en deportes designados para mujeres o niñas.

Este contexto legal se enmarca en un ambiente nacional donde, desde la administración del expresidente Donald Trump, se han impulsado políticas restrictivas hacia los derechos de las personas transgénero, incluyendo una orden ejecutiva para “Mantener a los hombres fuera de los deportes femeninos” y demandas contra estados que permiten la participación plena de atletas transgénero.

En el ámbito internacional, el Comité Olímpico Internacional anunció en marzo que las mujeres transgénero ya no podrán competir en categorías femeninas en los Juegos Olímpicos, mientras que la NCAA y el Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos han impuesto nuevas restricciones a la participación de atletas transgénero.

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