El pasado lunes 1 de junio de 2026, se llevaron a cabo las inauguraciones privadas del restaurante Nusr-Et en la Ciudad de México, establecimiento que ha causado revuelo por sus exclusivos cortes de carne, algunos con precios que superan los cuatro mil pesos y que incluso se sirven con adornos de oro. Entre los asistentes destacó Jesús Ernesto López Muller, hijo del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, quien acudió a estos eventos privados.
El restaurante es propiedad del chef turco Nusret Gökçe, conocido mundialmente como Salt Bae, quien ha alcanzado fama global gracias a sus videos en redes sociales. En ellos, se le observa con lentes oscuros y camisa blanca, aplicando una técnica teatral para lanzar sal sobre filetes de res premium, lo que lo convirtió en un fenómeno de internet y atrajo la atención de personajes internacionales como Nicolás Maduro y Gianni Infantino.
Esta apertura se da en plena cuenta regresiva rumbo al Mundial de Fútbol 2026, evento que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá, y que sin duda atraerá a visitantes de todo el mundo. Sin embargo, para las familias poblanas de abolengo, acostumbradas a la sobriedad y el orden en la vida cotidiana, la llegada de este tipo de establecimientos plantea interrogantes sobre el impacto en la movilidad urbana y la preservación del ambiente tradicional en nuestras ciudades.
La Ciudad de México, al igual que Puebla, enfrenta retos crecientes en cuanto a congestión vial y saturación de sus principales avenidas, por lo que la apertura de nuevos puntos de atracción debe ser analizada con cuidado para evitar complicaciones que afecten la funcionalidad y el tiempo valioso de sus habitantes. En este contexto, la experiencia y la autoridad en planeación urbana son indispensables para mantener el equilibrio entre modernidad y tradición.