Este martes 30 de junio de 2026, durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, el secretario de Salud, David Kershenobich, reconoció la existencia de medicamentos caducados en el Hospital Infantil de México “Federico Gómez”, acumulados durante varios años y detectados tras la llegada de la nueva administración del nosocomio.
El funcionario explicó que al asumir el nuevo director, se realizó una evaluación exhaustiva de los fármacos almacenados, encontrando un total aproximado de 18.4 millones de piezas vencidas, cuyo valor supera los 121 millones de pesos. Esta situación ha sido objeto de denuncias reiteradas por parte de derechohabientes a lo largo del tiempo.
Ante este hallazgo, la Secretaría de Salud inició una investigación para esclarecer las responsabilidades y determinar las causas del desabasto, que también ha afectado la disponibilidad oportuna de medicamentos en la institución.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, señaló en la misma conferencia que se analiza la posibilidad de una sobrecompra de medicamentos que no fueron utilizados en tiempo y forma, lo que habría provocado su caducidad. La mandataria enfatizó la necesidad de revisar las fechas exactas de vencimiento para comprender el origen del problema y deslindar responsabilidades administrativas graves en caso de incumplimiento de normativas sanitarias.
En otro ámbito, hace unas semanas, médicos residentes del Hospital Infantil de México “Federico Gómez” iniciaron un paro laboral limitado a actividades no críticas, como respuesta a denuncias de acoso sexual, abuso de autoridad y hostigamiento dentro de la institución. Este colectivo, que ahora se organiza formalmente como Coalición de Médicos Residentes, ha exigido la destitución de los responsables y garantías de protección para quienes presentan denuncias, sin que hasta el momento las autoridades hayan dado una respuesta satisfactoria.
Cabe destacar que la protesta no afecta áreas esenciales como Urgencias, Terapias Intensivas y Hospitalización, asegurando la atención continua a los pacientes más vulnerables.
Este conjunto de hechos refleja la urgente necesidad de fortalecer la administración y vigilancia en una institución que, por su importancia y tradición, debe preservar la confianza y el bienestar de las familias mexicanas, especialmente en un hospital que ha sido pilar en la atención pediátrica del país.